Un día estoy hablando por Skype con mi madre y el móvil de Irlanda empieza a sonar. Era muy extraño porque normalmente nadie me llamaba, sólo recibía mensajes de texto.
No identifico el número y pienso que es alguien que se ha equivocado. Le digo a mi madre que espere un momento y atiendo el telefono.
Enseguida me doy cuenta que la persona al otro lado si me conoce: me llamaba por mi nombre. Empieza a hablar en inglés muy deprisa y yo no entiendo nada.
Si entender inglés cara a cara es muchas veces difícil, por teléfono es directamente imposible!. Cuando hablas con una persona cara a cara le ves los gestos y eso ayuda a la comprensión, pero por teléfono o radio la cosa se vuelve muy complicada...
Primero le digo a la persona que se identifique. Entiendo que es John, un hombre del grupo de irlandeses con los que yo solía quedar los sábados por la noche cerca de mi casa.
Me dice que viendo que no le entiendo, me enviará un mensaje de texto para mejorar la comunicación.
Al poco de colgar, me suena el móvil con un mensaje. Al leerlo descubro que John, un hombre de unos 40 años más o menos, amable, educado y los dientes llenos de sarro, quería una cita conmigo esa misma tarde.
Su intención era dar un paseo por un parque cercano, rodeado de flores, árboles... y luego podíamos tomar un café. La verdad es que la manera de decirlo y de proponerme la cita era poco usual para mí.
Ya comenté en un post anterior que los irlandeses tienen una manera de ligar bastante educada, cordial... como los hombres de antaño.
A mí sinceramente este hombre no me interesaba, asique le contesté diciéndole que esa tarde tenía que estudiar. Una excusa, claramente.
Lo entendió. Si embargo, a los pocos días, volvió a insistir para quedar. Y nuevamente le respondí con otra excusa. Y esa fue la definitiva. Nunca más volvió a escribirme. Por suerte...
St Stephen Green, en Dublin, Irlanda.
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domingo, 26 de abril de 2015
martes, 21 de febrero de 2012
Vivir en solitario: Dublin (VIII)
O'Connell St. es el centro neurálgico de la ciudad, casi todas las líneas de autobuses de Dublin pasan por allí. A uno y otro lado de la avenida, tiendas de ropa, de souvenirs, restaurantes de comida rápida ("take away"), bancos... No es una avenida especialmente larga ni muy ancha, y está cortada por el río Liffey.
Los dublineses hacen mucha vida allí!...
Mientras estoy comiendo en el restaurante de comida rápida, tengo la maleta a mi lado y la comida en frente de mí. En la mesa de al lado hay 2 hombres comiendo con rasgos hindúes.
Ambos hablan en inglés, es en ese momento cuando tomo conciencia de que ya estoy lejos de casa...
Mientras como, pienso qué hacer... le pregunto a alguien cómo llegar hasta la dirección de mi casa?, mejor le pregunto a un conductor de autobús?, y si nadie sabe nada?, y si no les entiendo cuando me hablan?...
Cuando salgo del restaurante, veo justo enfrente el centro de información de transportes de Dublin, muy llamativo en colores amarillos y negros.
Decido preguntar allí. La chica de información no sabe decirme exactamente qué autobús va hasta la calle de la casa, saca el mapa lo abre encima del mostrador y me indica que el autobus 140 pasa muy cerca. No sé muy bien cómo le entendí, quizás por los gestos que me hacía...
Me dice donde está la parada y me pide que hable con el conductor para que me avise donde bajarme.
Cuando llega el autobus, le indico al conductor la dirección donde quiero ir. No sé que me dice, pero me hace una seña como que no me preocupe, que me avisará cuando lleguemos.
Me siento tranquilamente con la sensación que llegaré a mi casa en breve... Pasa el tiempo, el autobús se aleja cada vez más del centro de la ciudad. Nuevamente veo las casitas típicamente irlandesas, con sus jardines y sus tejados rojos.
Como veo que nos alejamos del centro y que ya ha pasado bastante tiempo, pienso, que quizás, el conductor se ha olvidado de mí. Me acerco a él, con mi triste inglés le digo que creo que me he perdido. Sonríe, me dice que no me preocupe, que aun no hemos llegado.
A los 5 minutos me llama. Me acerco a él y para el autobús (no había parada). Estábamos en un cruce de 2 avenidas más o menos importantes. Me dice que me baje y que siga la avenida hacia la derecha, y que después, pasadas unas 2 calles, gire a la izquierda, y allí encontraré la dirección de la casa que busco...
Todo esto lo entendí por las señas, porque escuchándolo no había entendido casi nada...
Siempre agradeceré la amabilidad de aquel conductor, me paró en una zona sin parada y no dudó en ayudarme...
Comienzo mi caminata, con mi maleta y mi portátil a cuestas... por suerte había gente en la calle para poder preguntarle en caso de perderme... Cuando llego supuestamente llego a la calle que buscaba, me doy cuenta que el nombre no concuerda... Yo buscaba Mc Kee rd., y donde me encontraba se llamaba Mc Kee Av... ahí me entra el nerviosismo, no sé donde estoy y no sé cómo llegar hasta la casa.
Paro a un señor, le indico mi problema. Me dice que no me preocupe, que la calle que busco no está muy lejos de allí. Me indica cómo llegar a McKee Rd. Por suerte, a este señor, si que le entendí. Me hablaba muy lentamente para que pudiera comprender...
Después de caminar unos 10 minutos, si, si, si, encontré la calle, únicamente me quedaba localizar el número!. Allá voy!!!!....
Cafetería en Dublin. Julio 2009.
Los dublineses hacen mucha vida allí!...
Mientras estoy comiendo en el restaurante de comida rápida, tengo la maleta a mi lado y la comida en frente de mí. En la mesa de al lado hay 2 hombres comiendo con rasgos hindúes.
Ambos hablan en inglés, es en ese momento cuando tomo conciencia de que ya estoy lejos de casa...
Mientras como, pienso qué hacer... le pregunto a alguien cómo llegar hasta la dirección de mi casa?, mejor le pregunto a un conductor de autobús?, y si nadie sabe nada?, y si no les entiendo cuando me hablan?...
Cuando salgo del restaurante, veo justo enfrente el centro de información de transportes de Dublin, muy llamativo en colores amarillos y negros.
Decido preguntar allí. La chica de información no sabe decirme exactamente qué autobús va hasta la calle de la casa, saca el mapa lo abre encima del mostrador y me indica que el autobus 140 pasa muy cerca. No sé muy bien cómo le entendí, quizás por los gestos que me hacía...
Me dice donde está la parada y me pide que hable con el conductor para que me avise donde bajarme.
Cuando llega el autobus, le indico al conductor la dirección donde quiero ir. No sé que me dice, pero me hace una seña como que no me preocupe, que me avisará cuando lleguemos.
Me siento tranquilamente con la sensación que llegaré a mi casa en breve... Pasa el tiempo, el autobús se aleja cada vez más del centro de la ciudad. Nuevamente veo las casitas típicamente irlandesas, con sus jardines y sus tejados rojos.
Como veo que nos alejamos del centro y que ya ha pasado bastante tiempo, pienso, que quizás, el conductor se ha olvidado de mí. Me acerco a él, con mi triste inglés le digo que creo que me he perdido. Sonríe, me dice que no me preocupe, que aun no hemos llegado.
A los 5 minutos me llama. Me acerco a él y para el autobús (no había parada). Estábamos en un cruce de 2 avenidas más o menos importantes. Me dice que me baje y que siga la avenida hacia la derecha, y que después, pasadas unas 2 calles, gire a la izquierda, y allí encontraré la dirección de la casa que busco...
Todo esto lo entendí por las señas, porque escuchándolo no había entendido casi nada...
Siempre agradeceré la amabilidad de aquel conductor, me paró en una zona sin parada y no dudó en ayudarme...
Comienzo mi caminata, con mi maleta y mi portátil a cuestas... por suerte había gente en la calle para poder preguntarle en caso de perderme... Cuando llego supuestamente llego a la calle que buscaba, me doy cuenta que el nombre no concuerda... Yo buscaba Mc Kee rd., y donde me encontraba se llamaba Mc Kee Av... ahí me entra el nerviosismo, no sé donde estoy y no sé cómo llegar hasta la casa.
Paro a un señor, le indico mi problema. Me dice que no me preocupe, que la calle que busco no está muy lejos de allí. Me indica cómo llegar a McKee Rd. Por suerte, a este señor, si que le entendí. Me hablaba muy lentamente para que pudiera comprender...
Después de caminar unos 10 minutos, si, si, si, encontré la calle, únicamente me quedaba localizar el número!. Allá voy!!!!....
Cafetería en Dublin. Julio 2009.
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sábado, 4 de febrero de 2012
Vivir en solitario: Dublin (VI)
Llegó el día. La maleta me cerró a duras penas... era difícil elegir que llevarme y lo que no...
Mi vuelo salía a las 10 de la mañana. Me acompañaron al aeropuerto mis padres. No podré describir con palabras lo tenso de la situación. La cara de circunstancia de mi madre era un poema... su hija se marchaba y la tristeza se reflejaba en su rostro. De más está decir que ella se quedaba sola, mis padres están separados y mi hermano, por aquel entonces, vivía en Estocolmo...
Facturé mi maleta, me despedí de mis padres en cuanto pude y me fui a hacer la cola para embarcar.
Tenía un nudo en la garganta, mi madre se quedaba sola, yo estaba muy nerviosa por no saber lo que me iba a encontrar al otro lado... un cúmulo de sensaciones...
Mientras espero para embarcar, veo parejas, padres que van a visitar a sus hijos, algunos grupos de amigos que van a comenzar sus vacaciones... yo estaba sola, muerta de miedo...
Sentarme en el asiento del avión tampoco fue de gran ayuda. Yo intentaba descansar, ya que la noche anterior no había dejado de dar vueltas en la cama, no había pegado ojo... pero un grupo de amigos sentados en la parte trasera de mi asiento, no dejaban de comentar su viaje a Irlanda, se reían, hacían bromas... y no me dejaban dormir.
Cuando la azafata hablaba por megafonía, todo en inglés, me doy cuenta que no entiendo nada. Mi inglés básico de poco me iba a ayudar... se encienden las alarmas!, cómo voy a comunicarme con la gente?, cómo voy a hacer para llegar hasta la casa?... y si antes de subir al avión estaba aterrada, ahora lo estaba aún más... Intento leer un libro que me había llevado sobre Irlanda, pero apenas le presto atención...
Después de 2 horas de vuelo, entre nubes y un mar un tanto revuelto, comienzo a ver tierra... primero unas montañas, prados verdes, y después unas pequeñas casitas... al principio un poco alejadas las unas de las otras, pero a medida que avanzabamos, parecían estar un poco más juntas... Se abre la megafonía del avión y escuho: "Ladies and gentleman, we are going to land at the Dublin Airport in 20 minutes..."
Si, si, eso lo entendí!!!...
Mi vuelo salía a las 10 de la mañana. Me acompañaron al aeropuerto mis padres. No podré describir con palabras lo tenso de la situación. La cara de circunstancia de mi madre era un poema... su hija se marchaba y la tristeza se reflejaba en su rostro. De más está decir que ella se quedaba sola, mis padres están separados y mi hermano, por aquel entonces, vivía en Estocolmo...
Facturé mi maleta, me despedí de mis padres en cuanto pude y me fui a hacer la cola para embarcar.
Tenía un nudo en la garganta, mi madre se quedaba sola, yo estaba muy nerviosa por no saber lo que me iba a encontrar al otro lado... un cúmulo de sensaciones...
Mientras espero para embarcar, veo parejas, padres que van a visitar a sus hijos, algunos grupos de amigos que van a comenzar sus vacaciones... yo estaba sola, muerta de miedo...
Sentarme en el asiento del avión tampoco fue de gran ayuda. Yo intentaba descansar, ya que la noche anterior no había dejado de dar vueltas en la cama, no había pegado ojo... pero un grupo de amigos sentados en la parte trasera de mi asiento, no dejaban de comentar su viaje a Irlanda, se reían, hacían bromas... y no me dejaban dormir.
Cuando la azafata hablaba por megafonía, todo en inglés, me doy cuenta que no entiendo nada. Mi inglés básico de poco me iba a ayudar... se encienden las alarmas!, cómo voy a comunicarme con la gente?, cómo voy a hacer para llegar hasta la casa?... y si antes de subir al avión estaba aterrada, ahora lo estaba aún más... Intento leer un libro que me había llevado sobre Irlanda, pero apenas le presto atención...
Después de 2 horas de vuelo, entre nubes y un mar un tanto revuelto, comienzo a ver tierra... primero unas montañas, prados verdes, y después unas pequeñas casitas... al principio un poco alejadas las unas de las otras, pero a medida que avanzabamos, parecían estar un poco más juntas... Se abre la megafonía del avión y escuho: "Ladies and gentleman, we are going to land at the Dublin Airport in 20 minutes..."
Si, si, eso lo entendí!!!...
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domingo, 8 de enero de 2012
Vivir en solitario: Dublin (IV)
Cuando faltaba aproximadamente un mes para mi marcha, me entero que mi grupo favorito, U2, tocaba en Barcelona!. Estaban en plena gira "360 Tour" por aquel entonces...
No me lo pensé 2 veces!, me conseguí una entrada, me saqué un billete de avión y pillé una habitación de hotel en pleno centro de la ciudad.
Antes de mi marcha a Dublin, haría una pequeña visita a la ciudad condal!.
Como de costumbre, Barcelona no me decepcionó, tan cosmolita, tan hermosa como siempre!... Estuve en total unos 4 días, recorriendo sus calles, sus monumentos, conociendo gente...
Una pequeña parada que me permitió desconectar, aunque sea un poco, de la pequeña tristeza que tenía por marcharme de España...
Recuerdo aquel viaje como relajante, tranquilo, de alguna manera, y por motivos personales, reviviendo viejos recuerdos...
Sagrada Familia. Junio 2009.
Yo en el Parque Guell. Junio 2009.
Tenía tanto tiempo libre que me permitió el poder pensar en mi futuro inmediato, en mi partida a Dublin, que no sabía muy bien porqué, pero me daba un miedo tremendo... quizás por el miedo a estar sola?, quizás porque dejaba a mi madre aquí?... los motivos no llegué a descubrirlos hasta tiempo después, pero en aquel momento me agobiaban...
Ah!, y por cierto, el concierto espectacular!!!.
A que nunca os habiais planteado el ir a un concierto solos?¿... En cualquiera caso, hablaré de este viaje más adelante...
No me lo pensé 2 veces!, me conseguí una entrada, me saqué un billete de avión y pillé una habitación de hotel en pleno centro de la ciudad.
Antes de mi marcha a Dublin, haría una pequeña visita a la ciudad condal!.
Como de costumbre, Barcelona no me decepcionó, tan cosmolita, tan hermosa como siempre!... Estuve en total unos 4 días, recorriendo sus calles, sus monumentos, conociendo gente...
Una pequeña parada que me permitió desconectar, aunque sea un poco, de la pequeña tristeza que tenía por marcharme de España...
Recuerdo aquel viaje como relajante, tranquilo, de alguna manera, y por motivos personales, reviviendo viejos recuerdos...
Sagrada Familia. Junio 2009.
Yo en el Parque Guell. Junio 2009.
Tenía tanto tiempo libre que me permitió el poder pensar en mi futuro inmediato, en mi partida a Dublin, que no sabía muy bien porqué, pero me daba un miedo tremendo... quizás por el miedo a estar sola?, quizás porque dejaba a mi madre aquí?... los motivos no llegué a descubrirlos hasta tiempo después, pero en aquel momento me agobiaban...
Ah!, y por cierto, el concierto espectacular!!!.
A que nunca os habiais planteado el ir a un concierto solos?¿... En cualquiera caso, hablaré de este viaje más adelante...
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domingo, 1 de enero de 2012
Vivir en solitario III: Dublin, Irlanda
Mientras mi proyecto tomaba forma y mi fecha de partida se acercaba, comencé a sentir una enorme melancolía. Dejaba España, mi familia, los pocos amigos que tenía, el entorno conocido... para irme a un país cuyo idioma no controlaba y no conocía a nadie...
Miraba las calles, las casas, las gentes... con tristeza, a modo de pequeña despedida, como si no fuera a volver jamás...
Cuando cerré el billete, ya no había marcha atrás. Ya tenía día y hora para irme.
Fue difícil decírselo a mi madre, ya que ella se quedaba sola en casa. Aunque entendió que se me presentaba una oportunidad única, no pudo evitar sentir una enorme tristeza, y de alguna manera, terminó por contagiármelo...
Si bien no tenía mucho que organizar, tan solo la ropa que iba a llevarme, el dinero que iba a necesitar, el tema de la vivienda... si necesitaba asimilar psicológicamente el cambio que se me presentaba.
Intentaba pensar todo el tiempo que sería una experiencia personal, que seguramente no tendría la posibilidad de vivir en otro momento de mi vida con las facilidades que tenía en ese momento.
Y sobre todo, que era una etapa de mi vida, con fecha de comienzo y de finalización.
Yo dejaba España, si, es verdad, pero me esperaba Dublin, con los brazos abiertos y cargada de experiencias...
Miraba las calles, las casas, las gentes... con tristeza, a modo de pequeña despedida, como si no fuera a volver jamás...
Cuando cerré el billete, ya no había marcha atrás. Ya tenía día y hora para irme.
Fue difícil decírselo a mi madre, ya que ella se quedaba sola en casa. Aunque entendió que se me presentaba una oportunidad única, no pudo evitar sentir una enorme tristeza, y de alguna manera, terminó por contagiármelo...
Si bien no tenía mucho que organizar, tan solo la ropa que iba a llevarme, el dinero que iba a necesitar, el tema de la vivienda... si necesitaba asimilar psicológicamente el cambio que se me presentaba.
Intentaba pensar todo el tiempo que sería una experiencia personal, que seguramente no tendría la posibilidad de vivir en otro momento de mi vida con las facilidades que tenía en ese momento.
Y sobre todo, que era una etapa de mi vida, con fecha de comienzo y de finalización.
Yo dejaba España, si, es verdad, pero me esperaba Dublin, con los brazos abiertos y cargada de experiencias...
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domingo, 13 de noviembre de 2011
Vivir en solitario: Dublin, Irlanda
A los pocos días de mi regreso de Cuba, creo que no habían pasado más de 2, recibo una convocatoria de reunión de mi jefe.
Nada más llegar, me comunica mi despido. Me presenta los papeles para que firme, me paga mi indemnización y me pide las llaves del coche, el portátil, el móvil y las tarjetas de acceso a la oficina.
No lo negaré. En el fondo era un despido muy deseado desde hacía meses...
Por aquel entonces yo trabajaba en una multinacional norteamericana, tenía un buen sueldo, coche de empresa, libertad para poder trabajar desde donde quisiera... todo ventajas!, excepto por un detalle que ya comenzaba a costarme la salud: el tremendo stress al que estaba siendo sometida.
La relación con mi jefe era cada vez más tensa y yo comenzaba a sufrir los efectos de no poder dormir por las noches debido a la presión y al malestar que sentía las 24 hs. del día...
Llegada a esta parte del camino, en la que hice un crack... Llegué a un punto de inflexión en la que la única salida que vi fue el despido.
Pero claro, una vez en la calle, te ves sin presiones y sin agobios, te sientes libre y feliz, pero también te ves sin trabajo, sin coche, sin dinero, sin saber qué hacer con tu vida... con un montón de tiempo libre para pensar y sin encontrar una solución al problema... Hablo de marzo de 2009, cuando la economía ya empezaba a estar francamente mal. Muy difícil verte así, cuando llevas en activo varios años...
En un momento de lucidez, me doy cuenta que mi situación no está tan mal... dispongo de algo dinero (no mucho, pero si de algo), de tiempo, no tengo hipotecas, ni hijos, ni ataduras de algún tipo... y se me ocurre la idea de marcharme un tiempo a vivir fuera, concretamente a Dublin, Irlanda!.
Sería una oportunidad de oro para desconectar de todo lo anterior, comenzar una nueva vida, en un lugar diferente, aprender inglés y vivir una experiencia distinta... asique me puse manos a la obra y comencé a buscar información en Internet!...
Trinity College, Dublin, Irlanda.
Nada más llegar, me comunica mi despido. Me presenta los papeles para que firme, me paga mi indemnización y me pide las llaves del coche, el portátil, el móvil y las tarjetas de acceso a la oficina.
No lo negaré. En el fondo era un despido muy deseado desde hacía meses...
Por aquel entonces yo trabajaba en una multinacional norteamericana, tenía un buen sueldo, coche de empresa, libertad para poder trabajar desde donde quisiera... todo ventajas!, excepto por un detalle que ya comenzaba a costarme la salud: el tremendo stress al que estaba siendo sometida.
La relación con mi jefe era cada vez más tensa y yo comenzaba a sufrir los efectos de no poder dormir por las noches debido a la presión y al malestar que sentía las 24 hs. del día...
Llegada a esta parte del camino, en la que hice un crack... Llegué a un punto de inflexión en la que la única salida que vi fue el despido.
Pero claro, una vez en la calle, te ves sin presiones y sin agobios, te sientes libre y feliz, pero también te ves sin trabajo, sin coche, sin dinero, sin saber qué hacer con tu vida... con un montón de tiempo libre para pensar y sin encontrar una solución al problema... Hablo de marzo de 2009, cuando la economía ya empezaba a estar francamente mal. Muy difícil verte así, cuando llevas en activo varios años...
En un momento de lucidez, me doy cuenta que mi situación no está tan mal... dispongo de algo dinero (no mucho, pero si de algo), de tiempo, no tengo hipotecas, ni hijos, ni ataduras de algún tipo... y se me ocurre la idea de marcharme un tiempo a vivir fuera, concretamente a Dublin, Irlanda!.
Sería una oportunidad de oro para desconectar de todo lo anterior, comenzar una nueva vida, en un lugar diferente, aprender inglés y vivir una experiencia distinta... asique me puse manos a la obra y comencé a buscar información en Internet!...
Trinity College, Dublin, Irlanda.
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