sábado, 20 de octubre de 2012

Vivir en solitario (XXXII)

Una tarde, me encontraba sin mucho que hacer en mi casa irlandesa. Mi compañero Peter, me pide si le puedo ayudar con la compra, ya que tiene mucho que traer y no venir muy cargado.
Lo acompaño a Tesco, el supermercado que había a un par de calles de nuestra casa.
Durante el trayecto vamos hablando de tonterías varias.

Cuando llegamos al lugar, me invita a un helado. A veces me costaba un poco seguirle la conversación, ya que él hablaba inglés, pero con acento polaco...
Una vez dentro del supermercado, cuando nos encontrábamos en el pasillo de los productos de limpieza, sin venir muy a cuento, me dice: "sabes?, si alguna noche te sientes sola, puedes subir a mi habitación...".
Como mi nivel de inglés no era muy bueno, pensé: "no habrás entendido...", asique le pedí que me repitiera lo que me había dicho. De nuevo, vuelvo a entender lo que había comprendido desde un principio, la única diferencia, fue que a la segunda, su frase va acompañada de un gesto de picardía.

No, no había lugar a dudas: mi compañero de piso quería ponerme mirando a "Cork"... Yo me sonreí, un poco por compromiso y poder pasar el momento. Le respondí con un escueto: "Gracias. Pero estoy bien así". Él volvió a insistir, diciéndome que podíamos dormir juntos en su cama...

Los dos regresamos a casa, como si aquel comentario no hubiera salido nunca de su boca.
A partir de entonces, Peter se las ingenió para intentarlo, una y otra vez...

Por aquel entonces, él solía recibir periódicamente, la visita de una polaca que había vivido anteriormente en aquella casa. Solía venir los jueves por la tarde. Llegaba. Tocaba el timbre. Subía a la habitación de Peter, y a partir de entonces, de alguna u otra manera, te hacían partícipe de lo que allí acontecía... Entre los gritos, los crujidos de la cama, los golpes de la cabecera contra la pared del baño, las palmadas en el culo y el ir y venir al cuarto de baño, hacía que en las noches de los jueves fuese imposible pegar ojo... por un lado, porque no dejaban de hacer ruido, y por otro, porque una es humana y no dejaba de imaginarse la situación en la cabeza...

Al día siguiente, era frecuente cruzarse con ellos, y una tenía que hacer de cuenta como que no sabía lo que había sucedido hacía unas horas. Ella le preparaba el desayuno y se lo subía a la habitación. Servicio completo!. Después se marchaba y no regresaba hasta el jueves de la semana siguiente.

martes, 11 de septiembre de 2012

Vivir en solitario: Dublin (XXXI)

Ya había llegado el mes de agosto, y llevaba en Dublin 1 mes.
No veo avances en mi nivel de inglés, pero he aprendido a vivir sola, con todo lo que eso conlleva: aprender a cocinar, a organizar los gastos, la limpieza, las compras...
No echaba de menos a la familia, aunque hablaba con ellos muy seguido.

Me muevo por la ciudad con mucha soltura, conozco sus escondites, y empiezo a familiarizarme con sus costumbres y sus gentes.

Salir los fines de semana en Dublin es tarea obligada, sobre todo por la zona más famosa de la ciudad: Temple Bar.
Desgraciadamente, yo no podía hacerlo todos los sábados, ya que vivía un poco lejos del centro de la ciudad, por lo que tenía que conformarme con visitar los bares de mi barrio.
Es precisamente allí, donde conozco los verdaderos pubs irlandeses, lejos de aquellos locales orientados al turista en el centro de Dublin.

A unas 2 calles de mi casa, encuentro un pub, en una esquina. Era bastante grande y siempre había gente dentro. Asique decido entrar para ver qué tal.
Nada más pisar el local, siento que todo el mundo me observa. No es habitual que una chica sola entre a un bar en Irlanda.

Yo me siento al fondo, en la barra. Y observo a mis vecinos con atención. Cuando uno está en otro país, y no conoce las reglas del juego, lo mejor es mantener un papel de observador y no llamar mucho la atención. La gente bebe mucho, muchísimo, las pintas van y vienen sin parar, pero nadie pierde la compostura...

A mi lado se encuentran un grupo de personas, de entre unos 40 y 50 años de edad. Al verme, enseguida se presentan. Yo estaba un poco tímida al principio...
No me cansaré de decirlo, los irlandeses son gente tremendamente amable y sociable.
Estuvimos charlando durante un buen rato, contándonos nuestras vidas y cómo habíamos ido a parar allí. 
Se mostraron curiosos al ver a una chica sola, extranjera, perdida en un pub de barrio.

Me hablaron un poco sobre las costumbres del país, y me aconsejaron que volviera el próximo fin de semana, ya que ellos solían reunirse allí cada sábado y domingo por la noche.
Me sentí realmente halagada y agradecida que estuvieran tan interesados en volver a verme, pese a que mi nivel de inglés no era muy bueno...

Aquella noche volví a mi casa, no muy tarde, pero si con la alegría de quien después de estar tantas semanas en otro país, por fin, tiene la oportunidad de conocer gente local, a quien parece no importarle ni mi cultura, ni mis orígenes, ni mis dificultades de comunicación...


sábado, 1 de septiembre de 2012

Vivir en solitario: Dublin (XXX)

La visita de Mari Carmen me llenó de energía, no sólo porque la considero una gran amiga, sino porque como he comentando anteriormente, cuando uno se encuentra en el extranjero, desea enormemente las visitas...

La noche anterior a su marcha, estando ambas charlando en mi habitación, nos damos cuenta que una araña está caminando en la pared... Yo les tengo pavor!.
Sin saber qué hacer, decido llamar a Peter, mi compañero de piso. Cuando llego a su habitación, golpeo su puerta y me abre. Estaba en calzoncillos... pero bueno, él estaba en su habitación y me pareció lógico que estuviera como le diera la gana.
Le explico la situación con la araña, y él se ofrece voluntariamente a "rescatarme"...

Lejos de vestirse, baja a mi habitación en calzoncillos. Mari Carmen se olvidó de la araña... :P
Él se subió a mi cama, la cogió de las patas con la mano y la echó por la ventana al jardín. Se giró, nos saludó como si tal cosa fuera y se marchó.

Las dos, atónitas por lo sucedido, no podíamos creer que mi compañero apareciera semi desnudo en mi habitación, aun a sabiendas que yo tenía visita.
Pero la cosa no quedó ahí. Yo, aterrorizada por la araña, no me percaté de un detalle que me señaló Mari Carmen cuando él se fué: "tu amigo estaba contento. Te tiene ganas..."
Yo me empecé a reir!. "Qué dices!" le respondí. "Se le notaba todo..." me contestó.
Y esa misma noche comenzó la historia de "Peter y sus astucias de seducción". Mari Carmen me decía que lo había estado observando estos días y que notaba que el muchacho intentaba provocarme. Yo no dejaba de reirme, le decía que tenía mucha imaginación y que dejara de inventarse cosas!.

Esta anécdota, que aparentamente no tiene gran trascendecia, la cuento por lo que empezó a suceder poco tiempo después en la casa.


Patos y palomas en Stephen Green Garden, Dublin.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Vivir en solitario: Dublin (XXIX)

Llegada la noche, descubro una terrible verdad: Mari Carmen no deja de moverse en la cama, se levanta al cuarto de baño unas 3 ó 4 veces, y por si fuera poco, ronca...
He de decir, que mi sueño es muy ligero, y al mínimo ruido o movimiento tengo los ojos abiertos como platos!...
A la pobre no le quedó otra dormir en el sofá del salón... lo típico. Yo no quería que lo hiciera, ya que aquel sofá era la mayor comunidad de ácaros, polvo, suciedad... que había visto en mi vida. Pero a ella no le importó.

A la mañana siguiente, yo había dormido menos horas de las necesarias, pero me sentía fatal porque ella había tenido que dormir en el sofá...

El día lo dedicamos a recorrer la ciudad con un autobús guiado, incluso, yo pude ver lugares que todavía no había visitado, como el Phoenix Park o la cárcel de Dublin.
Cuando terminamos, nos fuimos a Merrion Square, donde se encuentra la estatua de Oscar Wilde.

Foto tomada con el móvil de Mari Carmen. La única foto que sacó... Para matarla!!.

Volvimos a mi casa y le preparé la cena. Creo que fue la primera y última vez que le cociné... Y no debí de hacerlo mal, porque no sobró nada...

domingo, 5 de agosto de 2012

Vivir en solitario: Dublin (XXVIII)

Llevaba un mes en Dublin, y mi amiga Mari Carmen se presentó un fin de semana a visitarme.
Es el típico acontecimiento que uno espera ansiadamente, y que parece no llegar nunca...

La recogí en el aeropuerto un viernes por la tarde, y ella ya estaba allí, esperándome con su bolsito... Nada más verla le di un abrazo de esos que hacen historia, que casi asfixias a la otra persona!.
Nos fuimos directamente al centro en autobús, caminamos por O'Connell St., charlando animadamente de las aventuras y desventuras que nos habían acontecido en el último mes.
Por primera vez, en las últimas 4 semanas, hablaba animadamente con alguien, en español, sin tener que pensar, sin tener que esforzarme en que las palabras salieran de mi boca, expresándome con total libertad...

La llevé a mi lugar secreto: el café Bell, y tomamos un café tranquilamente. Mari Carmen es una amante de las cafeterías. Siempre que viaja visita algunas y toma fotos. Como ya comenté en un post anterior, el Café Bell tiene algo especial, es como viajar en el tiempo, a los ´50 ó ´60, ya que guarda la magia de los locales de antaño... Mari Carmen quedó encantada con mi lugar secreto!.

Ella nació en Montevideo, en Uruguay, yo en Buenos Aires, Argentina. Nos encontramos en Madrid, España, hace ya algunos años... Nos llevamos una diferencia de 12 años, y sin embargo, pese a que yo me encontraba en Dublin, Irlanda, nos volvimos a encontrar...

Le enseñé mi casa y le presenté a mis compañeros de piso: Peter y Juyeon.
Cenamos y nos fuimos a dormir. Delante, nos esperaba un fin de semana en Dublin!.

 Entrada a Stephen Green Garden, Dublin, Irlanda. Agosto de 2009.

domingo, 8 de julio de 2012

Agradecimiento!!

Quiero dedicar este post a una persona a la que no conozco... Si, has leído bien, no la conozco.
Entra en mi blog, yo entro al suyo, a veces posteamos el uno al otro y otra veces no.
Yo leo lo que escribe, y me sorprende ver que hay una persona, a bastantes kilómetros de mí, que piensa y opina y padece como yo...

Hace un par de semanas, me regaló un premio, y yo, desde aquí, quería agradecérselo!!.

Muchas gracias mi yo del pasado!!!.

http://cartasamifuturoyo.blogspot.com.es/search?updated-max=2012-06-19T20:37:00%2B02:00&max-results=1&start=5&by-date=false

miércoles, 20 de junio de 2012

Vivir en solitario: Dublin (XXVII)

A mediados de julio de 2009 una chica de Corea del Sur golpea la puerta de nuestra casa.
Llevaba 6 meses fuera de la suya, y venía de Estados Unidos. No le renovaron el visado allí y decidió venir a Irlanda. Estaba interesada en ver la habitación que estaba justo encima de la mía.
Jamás olvidaré su primera imagen: vestidito muy mono, con medias negras haciendo juego, zapatitos de último modelo, perfectamente maquillada y peinada, y un sombrerito de última moda... Todo muy chic.
Estuvo visitando la casa una media hora, y evidentemente, vino la entrevista de rigor. Parecía una persona normal... Por aquel entonces ella estaba viviendo en una residencia de estudiantes dublinesa, y se le terminaba el alquiler en unas semanas... No disponía de mucho tiempo.

El "flechazo" fue automático. No tenía nada que ver con mi forma de ser: yo paso de la moda y de las tendencias. Sin embargo, a mí, esa chica, me encantó como compañera de piso... Y a Peter también.
No la conocíamos de nada, pero nos gustó a los dos...

Y ahora pienso: qué es lo que hace que una persona nos guste a la primera?, y no me refiero al flechazo romántico, sino a que esa persona nos caiga bien... La manera de hablar?, la manera de expresarse gestualmente?, la mirada?, la voz?, la intuición?... no sé qué será, pero últimamente estoy pensando en ello... en cómo las personas conectamos entre sí: cómo elegimos amigos, pareja... y porqué rechazamos a determinadas personas, simplemente porque no nos caigan bien y muchas veces no sabemos ni el porqué...

Y quizás, lo más importante: la imagen que reflejamos sobre los demás, qué es lo que hace que las demás personas nos elijan para estar a su lado... Seguramente transmitamos, de manera totalmente inconsciente, nuestro estado de ánimo y personalidad a los que nos rodean...

La coreana se marchó aquella tarde de nuestra casa. Una hora después llamó y dijo que se quedaba con la habitación. Su nombre era Juyeon...

Irlanda. 2009.