martes, 4 de agosto de 2009

Mi primer viaje: Roma (VI)

Recorrer la ciudad a pie es una de las mejores cosas que se pueden hacer en Roma, pese al calor que hacía compensó!.
En mi cuarto día en la ciudad italiana visité varias iglesias y plazas, aquí os dejo una pequeña muestra:

Archibasílica de San Juan de Letrán. Septiembre de 2007.
Llegar hasta aquí es fácil, aunque desde la salida de metro S. Giovani (línea A) os tocará andar un poquito.
La fachada bastante austera, guarda en su interior una iglesia sumamente recargada en su interior. Ni un centrímetro de las paredes ni del techo se han edjado sin pintar.
La Arhibasílica de San Juan de Letrán es la Catedral de Roma, donde se encuentra la sede episcopal del Obispo ed Roma.
Nuevamente os recuerdo la importancia de ir edcentemente vestidos si queréis entrar. Si os habéis olvidado de ello, no os preocupéis, junto en la cera de en frente hay un vendedor de pañuelos grandes, con los que os podéis cubrir.














Interior de la Basílica.




















Justo en frente de la Basílica, tendréis la posibilidad de poder entrar a una iglesia, en la cual se encuentra la escalera santa. No se puede subir por ella de pie, sino de rodillas. Y os puedo asegurar que se os pondrá la piel de gallina al contemplar la devoción de os creyentes subiendo de rodillas...
Ojo con los carteristas en esta iglesia!, no os fieis incluso al estar dentro de ella, porque es precisamente donde suelen estar, aprovechándose del turista despistado...


La Basílica de Santa María la Mayor. Es una basílica preciosa, tanto por fuera como por dentro. Es muy fácil llegar hasta aquí desde la Plaza de Victor Emmanuel, donde además podréis encontrar algunas ruinas romanas en mitad de la plaza.
Aprovecho en este apartado, para deciros que tengais mucho cuidado en la plaza de Victor Emmanuel, no es un lugar muy seguro: gente tirada en el suelo bebiendo, mendigando, carteristas, jóvenes con unas rayitas de mas... serán vuestros compañeros. Mucho cuidado!.
Por fuera, os llamará mucho la atención la enorme torre que la preside y el pórtico de la entrada.

Santa María la Maggiore. Septiembre de 2007.

Por dentro, os llamará la atención el artesonado del techo, la simetría de las 3 plantas ,el decorado tan recargado: dorados, pinturas... la cúpula, las esculturas que encontraréis allí... No dejéis de contemplar el rosetón, que aunque no es de gran tamaño los colores son impresionantes!.
Una iglesia que os encantará conocer!, merecerá mucho la pena!.

Interior de Santa María la Maggiore. Roma. Septiembre de 2007.

Interior de Santa María la Maggiore. Roma. Septiembre de 2007.

A modo de información, os indico que en la nave derecha de la iglesia, hacia el centro más o menos, encontraréis un servicio muy limpio y en excelentes condiciones. A mí me vino muy bien... :P


Vista de la cúpula de Santa María la Maggiore. Roma. Septiembre de 2007.

Otro punto importante de la ciudad es la Piazza de la República, llegaréis muy fácilmente desde Santa María la Maggiore.
Lo más destacable de esta plaza es la iglesia que se encuentra justo en frente, Santa María degli Angeli, y que es muy famosa porque la fachada reutilizó una antigua muralla romana.
Además, en su interior, podréis ver un auténtico reloj que anuncia los equinocios!.

Piazza de la República.
Es muy fácil de llegar, os tendréis que bajar en la estación "Repubblica".
Por otro lado, podréis aprovechar la caminata para conocer algunas ruinas romanas que hay muy cercanas a la plaza, y que se encuentran en plena calle.
Antiguamente, se hallaban unas termas romanas muy famosas, las termas de Dioclesiano, y que se encontraban a escasos metros de lo que hoy es la plaza.
Fueron unas termas muy importantes en la época romana, de las que únicamente se conservan algunos muros y pequeños restos arqueológicos que podréis visitar en el museo.










Santa María degli Angeli
. Roma. Septiembre de 2007.
Quizás en la foto no se aprecia muy bien, pero la fachada de la iglesia está totalmente cóncava, debido a que el arquitecto que diseño la iglesia aprovechó unas antiguas murallas romanas pertenecientes a las termas de Dioclesiano.
















Interior de Santa María degli Angeli.
Aquí podréis ver el reloj del que os hablé antes.
El sol entra por una pequeña apertura en la parte superior de la iglesia, y cuando se produce el equincio, la luz del sol se proyecta sobre el suelo y sigue la línea del reloj.
Yo no tuve la suerte de poder contemplarlo, pero dentro de la iglesia hay fotos, y por lo que se ve es un auténtico espectáculo...












Las termas de Dioclesiano están un poco escondidas, y dado que casi no se conserva casi nada de ellas, no se incluyen en las guías turísticas.
Si habéis adquirido el bono para visitar varios recintos arqueológicos, unas de las atracciones que podréis ver son las termas de Dioclesiano.
Para poder llegar hasta ellas desde la plaza de la República, tendréis que dejar la iglesia de Santa María degli Angeli a vuestra izquierda y caminar dirección estación "Termini", sabréis donde está porque es la estación más famosa de Roma y se encuentra bien señalada.
La entrada a las termas está justo en frente de la estación.
Cuidado con esta zona!!!!, hay mucho carterista...

Termas de Dioclesiano. Septiembre de 2007.



















Actualmente, lo poco que ha quedado de las termas se ha convertido en un museo para exponer las piezas que se han ido encontrado en las diferentes excavaciones que se han realizado en la zona.
Independientemente del gran número de objetos que se han hallado, el que a mí más me ha llamado la atención es un armadura auténtica romana!!!. Está casi entera, y al verla siempre me he preguntando sobre el enorme peso que los soldados romanos debían llevar encima...

Armadura romana en las termas de Dioclesiano. Septiembre de 2007.
Aquí podréis comprobar como la armadura está casi entera, tal y como se encontró en su momento.
El casco, la armadura, parte del cinturón (segunda pieza alargada contando por abajo) y la espada.
A la derecha se puede ver una pieza con forma triangular, creo recordar que eso era parte de un hacha, aunque el palo de madera no se conservó.
Las pequeñas piezas de la derecha me parecen que eran cuchillos, y lo que se puede ver a la izquierda servía para sujetar la capa.
La pieza circular no recuerdo para que servía, alguien me lo puede decir?¿.

Tendría los soldados romanos, de verdad, esa tableta de chocolate o diseñan las armaduras así para fardear frente al enemigo?¿...














Entrada a las termas de Dioclesiano. Septiembre de 2007.
Todas las piezas que encontraréis en este museo son auténticas y fueron encontradas en las excavaciones realizadas en las termas.











Y por último, aquel día decidí visitar la famosa Fontana de Trevi. Os daré un premio si conseguís sacaros una foto sin estar rodeados de turistas!!!.
No olvidéis echar una moneda a la fuente estando de espaldas..., aunque si os sirve de consuelo, el deseo que pedí yo nunca se cumplió... :P

La Fontana de Trevi. Septiembre de 2007.
Aquí se filmó la famosa escena de la Dolce Vita.
Llegar hasta aquí es muy fácil, está muy señalizada en todos los mapas turísticos, aunque si decidís llegar en metro o en autobús os tocará andar, porque la zona es peatonal. Pero el recorrido merece mucho la pena, las tiendas cercanas son preciosas y el bullicio de la gente hace compañía...














Yo en la Fontana de Trevi.
Aproveché un segundo en el que no pasaban turistas para pedirle a un matrimonio alemán que me sacara una foto.
Recuerdo el gesto de extrañeza que me pusieron cuando les pedí que me fotografiaran... es que es tan raro ver a una chica viajando sola?¿..., vaya!, se me había olvidado que no todo el mundo tiene la suerte de viajar con amigos o pareja como hacian ellos...
Lo de siempre... oidos sordos a miradas juiciosas... de todos modos, yo me saqué la foto!, y que me quiten lo bailado!.

lunes, 27 de julio de 2009

Mi primer viaje: Roma (V). El Vaticano.

Como aquella mañana había decidido cambiar mis planes después de la buena quemada a lo bonzo que me había hecho el día anterior, pensé que la mejor opción sería visitar el Vaticano.
No tendréis ningun problema en llegar, ya que la parada de metro se llama "Vaticano"... al salir de la estación os tocará andar un poco, pero no os preocupéis, está bien señalizado, además, podréis ver la enorme cúpula desde cualquier punto.

Un dato importante que tenéis que tener en cuenta es que para poder entrar a la Iglesia deberéis ir vestidos "decentemente". Es decir, nada de faldas cortas, bermudas o camisetas de tirantes. Un grupo de personas a la entrada de la iglesia estudiará muy atentamente vuestro vestuario.
Un ejemplo de como fui yo:


Vaticano. Septiembre de 2007.

Por fuera os sentiréis "abrazados" por la arquitectura, y podréis ver a montones de turistas escondidos entre las columnas del edificio... Yo saqué unas fotos increíbles!.















Uno de los brazos de la Iglesia del Vaticano. Septiembre de 2007.


Parte interna de uno de los brazos. Septiembre de 2007.


La iglesia es absolutamente impresionante por dentro, aunque demasiado obstentosa teniendo en cuenta el auterismo que el cristianismo promueve en cuanto a bienes materiales se refiere.
Pero bueno, es lo que tiene el barroco...
Dentro podréis disfrutar de la maravilla de La Piedad de Miguel Angel, la auténtica!, que seguramente habréis visto en montones de libros de arte.
Ahora tendréis la posibilidad de poder disfrutarla en vivo en directo!, siempre y cuando los montones de turistas os lo permitan, ya que es una de las obras mas solicitadas de la iglesia...

Tenéis la posibilidad de subir a la cúpula, previo pago, para poder disfrutar de las vistas de la ciudad. Existen 2 tickets: uno para subir por las escaleras (nada recomendable dada la cantidad de peldaños que hay), y otro para subir en ascensor.
Por la diferencia de precio no merece la pena llegar sin aire a la cúpula... aunque si estáis bien entrenados podéis probar!.
Arriba os esperará unas maravillosas vistas de Roma y de la Ciudad del Vaticano, y una tienda de souvenirs...

La Ciudad de Vaticano propiamente dicha, está vallada y no se puede entrar. Aunque desde la cúpula podréis ver las instalaciones donde vive el Papa.





La Piedad de Miguel Angel. Vaticano. Septiembre de 2007.


















El Vaticano también tiene un regalo para los amantes del arte: el Museo del Vaticano. Tendréis que andar un poco desde la Iglesia hasta el museo, pero no os preocupéis porque está bien señalizado.
Preparaos para hacer unas colas de infarto para poder entrar... A veces puede haber cientos de personas delante vuestro!. Asique os aconsejo que vayáis temprano.

En su interior encontraréis obras tan famosas como "La Escuela de Atenas" de Rafael, que desgraciadamente yo no pude ver porque comenzó el cierre del museo.
O la niña bonita del Vaticano: "La Capilla Sixtina".
Lo cierto es que siempre me imaginé que sería enorme, pero al entrar descubrí que la sala no era tan grande como me esperaba, y que además no se podía sacar fotos... hay unos guardas que os lo prohibirán al grito de: "No Photos, please!".

Pero como yo no pensaba irme de allí sin una foto tomada por mí, me escondí la cámara debajo de la manga de la camiseta, me senté pacientemente en uno de los bancos y distraídamente tomé unas cuantas fotos. Si, es verdad, no son de buena calidad, pero yo de allí no me iba sin fotos mías!!!.

La Capilla Sixtina. Septiembre de 2007.
Con la cámara escondida tomé esta fotografía, donde puede verse la creación de Adán, una de las pinturas más famosas.















En el Museo, además de poder ver las obras más famosas de la pintura, tendréis la posibilidad de contemplar pinturas, cerámicas, esculturas... menos conocidas pero igualmente increíbles!.


Laoconte y sus hijos. Vaticano 2007.
Esta obra tuvo una enorme historia antes de llegar finalmente al museo. Fue encontrada por casualidad en unos viñedos, y el mismo Miguel Angel la identificó como la obra descrita por Plinio el Viejo, en donde resaltaba la enorme belleza de la escultura.
Fue contruida en una sola pieza de marmol, y aunque en el momento de ser hallada le faltaban varias partes, como el brazo de Laoconte y el cuerpo de la serpiente, no han sido pocos los escultores que han intentado completarla. Un ejemplo de ello es el mismo Miguel Angel, que realizó un brazo sustituto para Laoconte, aunque nunca se lo colocó.
En la actualidad podemos disfrutar de una obra incompleta, pero llena de fuerza, dramatismo y expresividad...















Vista del Vaticano desde la Cúpula de la iglesia. Septiembre de 2007.



















Ciudad del Vaticano. Septiembre de 2007.




















Guardias de Ciudad del Vaticano. Septiembre de 2007.


























Escalera en el Museo del Vaticano. Septiembre de 2007.

domingo, 26 de julio de 2009

Mi primer viaje en solitario: Roma (IV). Las situaciones inesperadas...

Siempre hay que tener en cuenta que nos pueden pasar cosas inesperadas en un viaje, por muy planificado que lo tengamos. Así me sucedió en Italia...
El día anterior en el foro romano había sido realmente estupendo, saqué unas fotos increíbles y fue una visita que mereció realmente la pena, sino hubiera sido porque olvidé mi crema protectora solar... Cuando le pedí a un turista en el foro que me sacara una foto delante de la Basílica de Majencio, metí la mano dentro de mi mochila para sacar la cámara, y de pronto descubro que mi piel estaba totalmente quemada... Para mi desgracia soy muy blanca de piel, y nunca debo estar demasiado tiempo expuesta al sol. Olvidé mi crema de protección solar y esas fueron las consecuencias...

Aquella noche llegué al hotel con la piel completamente enrojecida, tirante... al ducharme sentí como el agua me quemaba la piel con solo rozarme. Ya ni recuerdo la cantidad de crema hidratante que me puse, pero si tenía que volver a ponérmela cada hora, porque la piel la había absorbido y estaba seca nuevamente.
Pasé una noche horrible. Las sábanas me quemaban y cuando quería darme la vuelta en la cama tenía que hacerlo con mnucho cuidado.

Al día siguiente: fiebre.
Me quedé en la cama buena parte de la mañana, bebiendo agua y descansando. Hasta que a las 12 me levanté, me encontraba bien.
Pero no podía ni imaginarme el estar nuevamente al aire libre, quemándome otra vez... Asique tocó cambio de planes!. En un principio había pensado ir a las Termas de Caracalla, pero no estaba el horno para bollos...
Lo mejor en mi estado era estar en un lugar cerrado, con camiseta de manga larga que me cubrieran los brazos, los hombros y la nuca, que era lo que peor tenía, además de la cara, claro... Me fuí a una farmacia a comprar una crema de protección solar factor 50, que era lo que tenía que haber hecho nada más llegar...

Lo mío no tuvo mayor transcedencia, solo fueron unas líneas de fiebre, algunos malestares en el cuerpo debido a la fiebre y los dolores de tener la piel quemada. Pero poco más.
El único problema es que estás solo, y tienes que autoatenderte a ti mismo.
Lo mío fue una tontería, pero siempre he pensado que cualquier día de estos podía pasarme algo mucho peor en algunos de mis viajes... como romperme una pierna, pillarme alguna enfermedad grave o perder toda mi documentación...

En el caso de tonterías sin importancia como la mía, desde mi punto de vista, lo mejor es no contar nada a la familia que están en España, porque no haremos otra cosa más que preocuparles con cosas que en realidad no tienen mayor trascendecia.
Lo mío necesitaba unas horas de reposo y nada más.
A mí mis padres me llamaron por la noche, para ver que tal iba todo, pero nunca les dije nada de lo que había pasado. Cuando regresé a España si se lo conté, pero claro, ya había pasado todo.

Es importante llevar algún tipo de seguridad social, como por ejemplo la tarjeta sanitaria europea, o algún tipo de seguro médico cuando salís de Europa. Sobre todo en casos importantes...

Otro punto importante es tener a mano la dirección de la embajada de nuestro país. Nunca se sabe si tenemos que tirar de ellos en algún momento...

Como veréis, solo llevaba 48 horas en suelo italiano y ya me habían pasado varias cosas... fue un viaje un poco accidentado por haber sido el primero...


Pintura romana en Pompeya. Septiembre de 2007.

domingo, 19 de julio de 2009

Mi primer viaje en solitario: Roma (III). El Foro Romano.

Al día siguiente de haber llegado, decidí que sería buena idea ir a visitar al foro romano. No tendréis mayores problemas en encontrarlo: se encuentra justo en frente del Coliseo.
Un consejo?: no olvidéis una buena botella de agua y crema protectora. Serán vuestros mejores aliados.
Parte de la entrada al foro romano es gratuita, y la otra es de pago. Recomendable las dos para los amantes de la arquitectura, de la historia y de todo cuanto ha acontecido en Roma.

El foro romano os permitirá ver la vida política, religiosa y social de la antigua Roma. Rodeada de arcos, columnas, edificios...
Muchos de las construcciones que veréis han sido destruidas, en parte por el paso del tiempo, y por otro lado porque durante la Edad Media y el paso de los diferentes Papas que ha tenido el Vaticano, aprovecharon parte de los restos de la antiguedad para la creación de nuevos edificios.
Las piedras, pero sobre todo los mármoles, eran muy del gusto de los Papas, que no dudaron en excavar en busca de mas restos.


Foro Romano. Septiembre de 2007.

Aunque en un principio había planificado estar únicamente por la mañana en el foro, lo cierto es que su belleza me cautivó y dediqué todo el día.
De verdad, si realmente os gusta el arte romano, no dudéis en dedicar el tiempo que creáis necesario en disfrutar de esta maravilla, después de todo, estáis de vacaciones, no?...

Aquí os pongo algunos ejemplos de lo que podréis ver en el foro:


Templo de Romulo. Foro Romano.

Seguramente lo que más os llame la atención de este edificio sea la planta circular. Se conserva en muy buen estado. Aunque cuando yo fui estaba cerrado al público.



Templo de Saturno. Foro Romano.

Este edificio, del que solo queda la parte frontal, parte del friso y la base, tuvo una gran importancia en la antigüedad, dado que en su interior se guardaba el oro y la plata del Imperio.
Este edificio estaba dedicado al Dios Saturno, cuya figura se encontraba en el interior del templo y, según las fuentes, estaba hecha de madera.
El Templo de Saturno sufrió un enorme incendio, que obligó a su reconstrucción, y es dicha reconstrucción la que actualmente se conserva.

Con el paso del tiempo perdió su papel de reserva del oro y la plata, para pasar a ser un mero soporte de carteles.
En la actualidad es uno de los edificios del foro romano más emblemático.


Templo de Vesta. Foro Romano.

Para mí particularmente es unas de las construcciones del foro que más me gustan. De planta circular y rodeado de numerosas columnas, sufrió varias reconstrucciones a lo largo de su vida, pero siempre conservó su planta circular original.
Este templo estaba consagrado a Vesta, la diosa del fuego y del hogar. Contariamente a lo que se podría esperar, en su interior albergaba un fuego perpetuamente encendido, y no una figura de la diosa. Si el fuego se apagaba, era el augurio de grandes desdichas para la ciudad...



Templo de Venus y Roma. Foro romano.

Este templo es verdaderamente enorme, pese a que a lo largo de su historia ha sufrido numerosos incendios que obligaron a numerosas reconstrucciones, conserva aun sus enormes dimensiones.
Seguramente lo que más os llame la atención sea la reconsutrucción de sus columnas, realizadas de un material semitransparente, que le dan al templo una apariencia muy peculiar.
Las mejores vista de este edificio no las tendréis desde la calle o desde el propio foro romano, sino desde dentro del Coliseo, ya que al tener una gran altura podréis tener una perspectiva increíble de la construcción, algo que no se aprecia desde el suelo.
No se puede entrar, ya que está vallado.


Arco de Severo Séptimo. Foro romano.

Llama mucho la atención en este arco la decoración (muy abundante) y su enorme tamaño. Fue erigido para glorificar las victorias de Severo Septimo, emperador romano, y de sus hijos, Geta y Caracalla, frente a los partos.
En su momento, poseía una cruádriga de caballos con unas esculturas de los glorificados, pero se perdió.
Aunque posee una escalera para subir a la plataforma superior, su acceso no está permitido.

Arco de Tito. Foro Romano.

El Arco de Tito será vuestra primera bienvenida al foro romano si entráis por la puerta que da al Coliseo. Antes de eso caminaréis por encima de una fabulosa calzada romana...




Basílica de Mejancio. Foro de Roma.

Este edificio de enormes proporciones, fue construido para administrar justicia y para las relaciones comerciales.
Posee tres naves, cuya estructura sirvió de inspiración para las primeras iglesias cristianas, con tres enormes arcos decorados en su interior por huecos.
Lo cierto, es que si se estudia el edificio al detalle, nos sorprenderá que la estructura que soporta el conjunto está demasiado exagerada para el peso que debe aguantar. Pero los romanos, reyes de la arquitectura, supieron sacarle un buen partido, y no dudaron en decorar los espacios que se les ofrecía con diferentes ornamentos, hoy muchos de ellos desaparecidos desgraciadamente.
No lo dudéis, os sinteréis tremendamente pequeños, insignificantes a su lado...


Templo de Antonino y Faustina. Foro romano.

Sin duda alguna, en el foro romano prevalece todo al por mayor, y este templo es buena prueba de ello.
Su tamaño es enorme, seguramente os sorprenderá. En cierta manera me dió a mi la sensación que su desmesurado tamaño se debía a que el edificio se encontraba encima de un basamento bastante elevado del nivel al del suelo.
Una vez más, podemos disfrutar de su belleza exterior, pero no de la interior, ya que no se encuentra abierto al público.

Una última recomendación. Si visitáis la zona de pago del foro, una vez que subáis las escaleras y paséis por el jardín, os invito a que crucéis el jardín por la derecha, cruzadlo hasta el final, allí encontraréis unas vistas espectaculares del foro y de Roma. Una auténtica delicia!.


Vista panorámica del foro romano. Septiembre de 2007.

Y para terminar, aquí os hago una selección de mis mejores fotos del foro...

Acceso al foro romano. Septiembre de 2007.


Foro romano. Septiembre de 2007.


Circo romano. No se encuentra dentro del foro, sino al otro lado del mismo. Únicamente tendréis que caminar rectos por la misma calle donde se encuentra el Coliseo y el Templo de Venus.
No queda prácticamente nada de él, tan solo las marcas en el suelo que podéis ver en la foto, pero este tipo de construcciones fueron muy importante en la vida social y lúdica de los romanos.
Si bien podéis verlo desde la calle directamente, las mejores vistas las tendréis desde el foro, que es de donde yo saqué esta foto.
El terreno es enorme, y yo me imaginaba los carros dando vueltas en círculos mientras la gente vitoreaba y gritaba...



Foro romano. Septiembre de 2007.



Foro romano. Septiembre de 2007.

sábado, 18 de julio de 2009

El momento de la cena...

Después de haber estado en el Coliseo regresé al hotel, ya que comenzaba a hacerse de noche y no sabía si Roma era segura o no para una chica sola. Lo cierto es que no es una ciudad especialmente peligrosa, pero siempre cabe tener cierto cuidado, sobre todo en algunos parques de la ciudad cercanos al centro.

Quería hablar de un punto importante y que merece mención aparte. El momento de comer o de cenar. A mí me pasó algo curioso en Italia, que no me ha sucedido en ningún otro viaje.
Nada más llegar a mi habitación me di una buena ducha para presentarme al salón con un aspecto medianamente decente.
Cuando bajé al salón no podía creer lo que vi: estaba completamente vacío. Al principio pensé que la cocina podía estar cerrada, sin embargo, un camarero me advirtió que la cocina estaba abierta y me pidió que tomase asiento.
De primero una ensalada y de segundo un plato de pasta serían mi cena.

Cuando el camarero se marchó para pasar el pedido a la cocina me quedé completamente sola, sentada en un salón con unas 50 mesas a mi alrededor, que para mi desgracia, estana vacías. No se escuchaba absolutamente nada, aunque de vez en cuando venía algún ruido de la cocina.
Creo que en ese momento el salón me pareció mucho más grande de lo que realmente era, y ahora mismo no soy capaz de expresar el enorme vacío, la soledad y la angustia que me invadió.
Aquella noche me parecieron que los espaguettis eran clavos y la salsa, arena, y a cada trago que daba me arañaba la garganta y me caía en el estómago como una losa. Difícil de digerir...

Cierto era que mi situación personal en aquel momento no era el mejor, y buena parte de las dificultades emocionales que sufrí en mi primer viaje se debieron a ello. Pero lo mismo da que no estemos pasando por el mejor momento de nuestras vidas, nadie está exento de sufrir este tipo de situaciones un tanto duras mientras está viajando solo.

En ese momento me ayudó mi libro de viaje sobre Italia. Además de organizarme el día siguiente me permitió alejar mi mente de lo que estaba viviendo en ese momento.
Es una buena escapatoria a ese tipo de situaciones, como lo fue para mí ese mismo día, el tener que marcharme de la habitación e ir a dar una vuelta.
No lo negaré: no tomé postre. Aquel día ya había tenido suficientes emociones fuertes... Tocaba descansar.


El Coliseo. Septiembre de 2007.

lunes, 8 de junio de 2009

Mi Primer Destino: Roma (II). El Coliseo.

Tuve que caminar unas 2 calles hasta llegar a la parada de autobús, que en 10 minutos me llevaría hasta la parada de metro. De la parada de metro hasta la estación de "Colisseo" solo son 2 estaciones.
El metro de Italia cuenta únicamente con 2 líneas: la A y la B. Aunque actualmente están construyendo la C, pero las obras van muy lentas, dado que en cada tramo los obreros se ven oglibados a parar, ya que encuetran objetos de la antigüedad con mucha facilidad!.

Nuevamente recuerdo el cuidado que debemos tener en el metro de Roma con los carteristas, están siempre al acecho esperando nuestro despiste!. Estando únicamente una semana en Roma vi con mis propios ojos como intentaban robar a 2 turistas. Mucho ojo!!!!.

Al salir de la boca de metro, esto fue lo primero que vi:


Una auténtica maravilla, que había visto una y otra vez en revistas, libros de arte, en Internet, en fotos de viajes de amigos... pero hoy, o mejor dicho, aquella tarde, estaba delante de mí, como esperándome, impasible al paso de los años, a que yo lo descubriera...
Me quedé con la boca totalmente abierta, los ojos como platos y con el corazón a 140 pulsaciones por minuto... Asique ese momento merecía una foto...

No os sorprendáis por la enorme cola que os encontraréis a la entrada del Coliseo. Es absolutamente normal, es la principal atracción de la ciudad.
Tenéis la posibilidad de sacar una entrada única para el Coliseo, o comprar un bono para varias visitas que incluyen el Coliseo, el Foro Romano entre otras maravillas. Evidentemente es más caro que la entrada simple, ya que cuesta unos 20 euros frente a los 12 euros del Coliseo, pero os aseguro que a la larga compensa comprar el abono, porque entrando al Coliseo y al Foro ya lo amortizaréis, además que os permitirá visitar otros lugares sin tener que pagar.

Os recomiendo que compréis una botella de agua antes de entrar al Coliseo, sobre todo en verano, ya que dentro no tendréis la posibilidad de comprar nada y el calor es abrasador...
Yo no llevaba ni una triste botella, y en cuestión de 10 minutos tenía la boca completamente seca.

Que deciros del Coliseo?. Si os gusta el arte romano, que no os importe dedicar 2 ó 3 horas a contemplar esta maravilla por dentro. Merece la pena.
Aquí os dejo algunas muestras:
























Creo que recorrí cada rincón del edificio, cada pasillo, cada arco y saqué unas 50 fotos...

Antes de terminar mi entrada en mi blog, quería recordar que es importante que en Roma os mováis con los autobuses, aunque el metro os llevará a la mayor parte de los lugares interesantes de la ciudad, en algún momento necesitaréis coger un autobús, ya que es el medio de transporte por excelencia en Roma. Consejo?, comprad en los puestos de periódicos un plano con las líneas de autobuses de la ciudad. Llevadlo siempre a mano, os vendrá bien. Cuesta unos 6 euros, veréis los recorridos que tienen y le sacaréis buen partido, sobre todo en aquellos días en los que os duelan los pies de tanto caminar...

martes, 5 de mayo de 2009

Mi primer destino: Roma (I)

Cuando salí de Madrid el 25 de agosto con destino Roma, el día era lluvioso y hacía frío. Increíble para ser pleno verano!. Me vi obligada a llevar ropa de invierno.

Al llegar al aeropuerto me despido de mi padre, quien me da unos bocadillos que había hecho esa misma mañana para mí: "por si te entra hambre nada más llegar...". Los padres son los padres, que le vamos a hacer...

Una vez despacho mi maleta, me dirijo a la zona de embarque. Mientras hago la cola para subir al avión, me percato que soy la única pasajera que viaja sola: parejas de recién casados, matrimonios con niños pequeños, grupo de jóvenes... son mis compañeros de viajes.
Nadie me miraba, pero yo sentía como si todo el mundo se hubiese dado cuenta que viajaba sola. Fue en ese momento cuando me entraron todas las dudas: "Estaré haciendo lo correcto?", "Es realmente lo que quiero?", "No seré un bicho raro?"... Y mil y una dudas...
Lo cierto es que el viajar sola en aquel instante me produjo un nudo en la garganta, y no lo negaré, hasta un punto de arrepentimiento también. El pensar que me esperaban 15 días por delante, en un país que no conocía y con la única compañía de mi mochila, me agobió. Pero el viaje ya estaba totalmente organizado y pagado y no podía echarme atrás...

Durante el viaje empiezo a agobiarme más. A mi alrededor no dejo de ver parejas que se quieren y se besan, de los padres regañando a sus hijos porque se portan mal... y yo no tenía ni a quien besar ni a quien regañar. No lo negaré, un sentimiento negativo me invadió. Dudé de si me decisión de irme de vacaciones sola era una buena opción, si realmente era lo correcto... y bla, bla, bla... Se repetía nuevamente la misma escena que en la zona de embarque.

Al llegar a Roma, me esperaban 40 grados de calor a la sombra... y yo con ropa de invierno!. Aquella semana había llegado una ola de calor que recorría toda Italia. Menuda suerte la mía!.

Anfora romana.

El recibimiento de Roma no pudo ser peor: a los 40 grados de calor que me acompañaban, se sumaban el caos del aeropuerto de Fiumicino y la enorme desgracia que mi maleta estuvo perdida durante más de una hora.
Parada delante de la cinta de las maletas, observaba con una mezcla de preocupación y ansiedad, la llegada de mi preciada maleta que parecía no venir.
El resto de los ocupantes del avión fueron recogiendo sus pertenencias que la cinta iba escupiendo, pero ni rastro de la mía.
Yo no dejaba de pensar que qué iba a hacer sin ropa, sin mis cosas... durante 15 días. Mi preocupación iba en aumento, hasta que por fin, mi maleta apareció!, llenas de golpes, eso si, pero apareció.

Inmediatamente me dirigí al metro para coger el tren con destino la estación de Balduina, donde se encontraba mi hotel. Para llegar hasta los andenes no hay problema, está muy bien señalizado, pero una vez que llegáis a la estación de trenes os encontraréis un auténtico caos.
No hay demasiada información sobre los trenes que allí llegan, gracias a Dios que un italiano me indicó que tren debía coger...

Tenéis varias opciones de billetes, os recomiendo que cojáis los billetes de una semana o de un par de días, os saldrá más barato y podréis viajar sin problemas utilizando todos los medios de transportes de Roma. Estos billetes los podéis adquirir o bien en las taquillas o en las máquinas del metro o en puestos de periódicos.
Cuando accedais a los andenes, fijaos que hay unas máquinas de color amarillo, pues tendréis que picar el billete allí, de lo contrario no os libraréis de una multa.

El viaje desde la estación del aeropuerto de Fiumicino hasta Balduina era largo, aunque no tenía que cambiar de tren. Durante el trayecto conozco a un grupo de españoles más o menos de mi edad, en concreto eran unos 5 chicos y chicas. Hablamos de vanalidades, sin embargo, detecto enseguida que mi soledad les llama la atención, aunque no preguntan nada.
Ellos iban a la misma estación que yo, aunque eran incapaces de recordar el nombre del hotel donde se hospedaban.

Al llegar a la estación de destino, yo saco el mapa para poder localizarme, y ellos también lo hacen. Descubrimos justo en ese momento que no estamos hospedados en el mismo hotel, por lo que en ese mismo lugar nos despedimos.
Ellos se marchan, y yo me quedo parada en una calle totalmente desierta, ya que eran las 2 de la tarde y hacía un calor de justicia. No había nadie, y yo me encontraba de pie con la única compañía de mi maleta y escuchando un silencio de ultratumba.
De verdad que ahora que ha pasado el tiempo y recuerdo aquella estampa, pienso que mi primer viaje en solitario fue demasiado duro para mí. Se convirtió en una iniciación que puso a prueba mi aguante y mi fuerza, y la verdad que me cuesta entender como después de todo lo que pasé en tierras italianas, me atreví a seguir viajando sola.

Arco de Augusto. Roma. Septiembre de 2007.

El mapa no era demasiado bueno, ya que la impresión era un poco borrosa. Por desgracia, al no haber nadie en la calle, no tenía la posibilidad de preguntar, asique comencé a caminar hacia donde yo creía que era. En mi caminta me cruzo con un joven italiano, y es ahí donde puedo comprobar, en vivo y en directo, el autentico estilo romano de los chicos: camiseta ajustada, pelo repeinado, musculitos, gafitas de sol de último modelo... El joven me indica que cree que el hotel está encima de una colina. Lo que me faltaba!, 15 kilos de maleta, ropa de invierno, 40 grados de calor, ni un solo árbol en mi camino, un sol de justicia, y encima, cuesta arriba!.

Enseguida veo el hotel, y efectivamente, se encontraba encima de una colina... La calle era muy empinada, la maleta comenzó a pesarme, yo no dejaba de sudar, y empecé a sentir, para colmo, una sed insoportable.
En mi subida, comencé a acordarme de todo lo que había dejado en España: mi casa, mi familia, mis amigos... Y comprendí que esta no era la mejor bienvenida que deseaba.
Creo que fue en ese momento cuando sentí una soledad muy pesada, tanto que creo que la llevaba a cuestas en mi maleta...

Durante mi subida al Monte Mario, comencé a plantearme nuevamente si había sido una buena decisión o no el haber viajado sola, si de verdad sería capaz de disfrutar una auténticas vacaciones. Lo cierto es que en aquel momento no pensaba si sería capaz de soportar 15 días recorriendo Italia con la única compañia de mis enseres, sino que en mi mente revoloteaba la horrible bienvenida que había tenido, y lo injusta que estaba siendo mi primera experiencia en soledad...

Cuando llego al hotel respiro aliviada: por fin he llegado!, aunque para acceder al hotel haya tenido que subir la maleta por las escaleras, ya que el ascensor no funcionaba...
Me adjudican una habitación en la primera planta. En principio la idea no me entusiasma, ya que las plantas inferiores nunca me han gustado, pero si he de ser sincera, en ese momento me daba todo igual... Solo quería llegar a aquella habitación, dejar mis cosas, beber agua y darme una duchita bien fría!.

La habitación del hotel es pequeña, pero muy coqueta. Pronto dejo de pensar que estoy en la primera planta, cosa que me agobiaba un poco, para alegrarme de ello, ya que por ser el piso más bajo tengo una pequeña terracita con plantas... me gusta la idea!.

Saco el bocadillo que me había preparado mi padre, jolin!, como me he acordado de él en aquel momento!. Me comí aquel bocadillo con cierta angustia...
Y es en esta parte de mi relato cuando tendré que confesar algo que nunca le he contado a nadie: al verme totalmente sola en aquella habitación, lejos de mi familia, con un viaje que en principio había sido planeado para dos pero que terminó siendo para mí únicamente y con una ruptura sentimental recién salida del horno... no pude evitar el romper a llorar desconsoladamente.
Enseguida me encerré en el cuarto de baño, no era capaz de tranquilizarme, sentía como una especie de claustrofobia, me tapaba la cara con las manos, casi no podía respirar, me faltaba el aire y no dejaba de llorar. Creo que hubo gente que escuchó mis gritos desde pasillo.
Pronto me doy cuenta que estoy sufriendo una crisis nerviosa, pero nadie puede ayudarme...

Respiro hondo una y otra vez. Cuando consigo tranquilizarme, decido que lo mejor será dar un paseo, y por qué no?, presentarme frente al Coliseo. Cualquier cosa era buena con tal de calmarme...

Enseguida cojo el mapa que me habían dado en el hotel y decidio hacer mi primera ruta por la capital. Preparo mi mochila con mis cosas, me cambio de ropa y me marcho.

No fue la última crisis nerviosa que he padecido en mis viajes, pero si la primera que me enseñó que hacer ante estas situaciones: lo mejor es salir a dar un paseo y calmarse.
Este tipo de cosas es normal que sucedan, sobre todo en el primer viaje en solitario. Pero lo bueno es que se aprende a poner remedio.
El salir de paseo nos ayuda a despejarnos, a tomar un primer contacto con el entorno y sobre todo, a calmarnos. Porque os puedo asegurar que es horrible cuando suceden este tipo de cosas estando uno solo en un país que no conoce y sin poder pedir ayuda.
A mí me funcionó!, y apliqué este pequeño remedio casero en otras ocasiones, y la verdad es que me vino fenomenal!.